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Existen palabras extranjeras cuyo conocimiento se considera como parte de la cultura general; todo o casi todo el mundo sabe o cree que sabe saludar en los idiomas de los países de nuestro entorno europeo. No obstante, el conocer las palabras no significa conocer los matices que rodean su uso; un ejemplo muy sencillo es el de los españoles que dicen "good night" cuando llegan a un sitio por la noche ignorando que en inglés good night, al igual que en otros idiomas bonne nuit, buona notte o gute Nacht, sólo se utiliza para despedirse, nunca para saludar. De la misma forma bonjour tampoco es equivalente a nuestro buenos días, puesto que se emplea también por la tarde hasta la puesta de sol.
Otro de estos casos es ciao; en español hemos adoptado esta manera informal de despedirse en italiano, pero lo que alguna gente ignora es que en Italia ciao se utiliza con mayor frecuencia para decir hola que adiós. Además, al igual que ocurre con bonjour en francés, es muy común su uso en un sentido figurado; por ejemplo, una publicación italiana o francesa podrían encabezar la crónica del tiempo con el titular ciao pioggia o bonjour la pluie; en español ¡hola, lluvia! sonaría extraño o excesivamente informal, aquí diríamos más bien algo como han llegado las lluvias.
En el audiovisual esto ha generado confusión alguna que otra vez; por ejemplo, Buenos días tristeza, la adaptación al cine de la novela Bonjour tristesse de Françoise Sagan, suena muy literario en español mientras que en francés se trata de un registro totalmente coloquial del lenguaje.
Lo mismo respecto al film de Marco Ferreri Ciao maschio que aquí se tradujo de forma muy seria como Adiós al macho. Con el añadido de que, como hemos dicho, ciao significa tanto hola como adiós y que además maschio en italiano tiene un matiz muy distinto a macho en español; macho para nosotros es una palabra del campo de la zoología.
Aplicada a una persona tiene un matiz casi insultante porque lo correcto es en este caso decir varón; en italiano en cambio no es nada grosero decir que unos padres tienen un figlio maschio e una figlia femmina.
Como la mayoría de las lenguas, el italiano no tiene una palabra para designar rozando lo despectivo a un hombre muy viril y rudo, por lo que en ese caso recurren al español.
Casi todo el mundo sabe también que sí en alemán se dice ja, pero el uso de ja es también distinto del sí español. Si hablamos con un alemán es muy probable que al responder empiece diciendo ja, ja pero eso no quiere decir que nos esté dando la razón.
Suele ser lo contrario de hecho, ja, ja es una forma de introducir algún matiz que probablemente contradiga o modifique un poco lo que nosotros acabamos de decir; es equivalente a nuestro bueno o bien, que utilizamos, no queriendo decir que lo que haya dicho el otro esté bien, sino simplemente como forma de introducir la frase.
En los famosos juicios de Nuremberg que se celebraron tras la caída del nazismo, muy importantes para la historia de la traducción porque en ellos empezó a utilizarse la interpretación simultánea, los intérpretes recibieron la instrucción de no apresurarse a traducir los ja de los acusados alemanes por sí convirtiendo su testimonio en inculpatorio. No sé si la película que llevó a cabo Hollywood sobre estos juicios, Vencedores o vencidos, narraba esta anécdota.
Curious97
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